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Historia
Por Antonio Padilla Corona El 11 de julio de 1889 se firmó
el convenio que concluyó el litigio, que sobre los terrenos del
rancho Tijuana sostuvieron por largo tiempo los herederos de don Santiago
Argüello. A dicho convenio se le anexó un plano de fecha
15 de junio del mismo año, con el nombre de Mapa del pueblo Zaragoza
proyectado para localizarse en terrenos del rancho de Tijuana. Su elaboración
quedó a cargo del ingeniero Ricardo Orozco, inspector federal
de la Secretaría de Fomento, comisionado para informar sobre
la situación real de los proyectos desarrollados en Ensenada
por la International Company of Mexico.
Con
respecto a la población de Mexicali, ésta fue distribuida
físicamente sobre una superficie menor al kilómetro cuadrado,
por el ingeniero estadounidense C.R. Rockwood, al inicio del presente
siglo. Su urbanización quedó tipificada dentro del modelo
urbano norteamericano, cuyas características principales son
la homogeneidad entre sus calles, avenidas y manzanas, sin rasgos visualmente
destacados, a excepción de la fuerte banda en diagonal, sobrepuesta
a la cuadrícula y que obedeció a la exigencia federal
sobre el derecho de vía del ferrocarril del Sur-Pacífico.
Podemos darnos cuenta por lo anterior, que el proyecto para la nueva población de Tijuana fue mucho mas ambicioso que los elaborados para el resto de las poblaciones mencionadas. Si comparamos su superficie con la de Ensenada, vemos que fue de más del doble y más de siete veces en relación con las de Mexicali y Nogales. Ello a pesar de que adolecía de la importancia político-naviera de Ensenada, el potencial agrícola del valle y río Colorado en Mexicali y la comunicación ferroviaria en Nogales como paso obligado entre el puerto mexicano de Guaymas y la región este de los Estados Unidos. Para identificar el significado de los elementos
urbanos que componen el plano del pueblo del rancho de Tijuana, es necesario
ubicarnos en la época de su elaboración comprendida en
el período histórico nacional de la segunda reelección
de Porfirio Díaz como presidente de México. En esta época,
tres eran los tipos fundamentales de ideas que se manejaban en el país;
las ideas conservadoras, que pugnaban por volver al antiguo orden; las
ideas liberales, proclamadas por los jacobinos, descendientes de la
Reforma, y las de los positivistas, comprendidas en el sistema filosófico
promulgado por Augusto Comte en Francia a mediados del siglo XIX, importado
a nuestro país por Gabino Barreda en 1867 y adoptado finalmente
por el gobierno de Díaz. Aunque sea brevemente, mencionaremos
algunas de las circunstancias históricas en las que surgió
dicha doctrina en México.
En época de la Independencia, el tradicionalismo y las clases privilegiadas de la colonia, iniciaron el choque contra la filosofía de la ilustración. Cincuenta años después, el jacobinismo mexicano, cuyo principal triunfo fue en la Guerra de Reforma, terminó con Maximiliano de Austria y con la última esperanza de los conservadores. El partido de la Reforma era amo y señor de la nación mexicana; pero ésta no era sino un país en ruinas. Ruina y desolación era lo que por todas partes se encontraba. El desorden y la anarquía reinaban en todos los rincones de la República. El vencedor necesitaba establecer nuevamente el orden. Era menester establecer dicho orden, después de más de medio siglo de desorden. Obtenido el triunfo era imprescindible afianzarlo y para ello era necesario una filosofía de orden, que no requería ser inventada, pues ya existía, esta filosofía fue el positivismo. Por otro lado, una vez que la burguesía mexicana alcanzó el poder con Porfirio Díaz, se encontró con que tenía que enfrentarse a los viejos liberales anticatólicos que veían al nuevo grupo como otro grupo más en el poder. Los positivistas mexicanos tuvieron que seguir enfrentándose a las ideas que pugnaban por el viejo orden, sostenidas por los grupos conservadores. También tuvieron que enfrentarse a las ideas del liberalismo, a los jacobinos, que no aceptaban el nuevo orden.No obstante las circunstancias, el gobierno de Díaz decidió establecer el nuevo orden, pero ya no el de la autoridad que se apoya en la tradición, el tiempo y la historia, sino un orden que tenga como base la propia libertad del hombre mismo.Lo que se quería era orden y el positivismo fue utilizado al servicio de ese orden. Este ideal no pasó de ser una utopía, ya que poco después, La burguesía mexicana, enemiga como toda burguesía, de la violencia física, hizo violencia espiritual, sirviéndose del positivismo como instrumento. Justificó sus propios privilegios y los defendió por medio de la filosofía positiva. Cuando el convencimiento doctrinal fue insuficiente, la burguesía mexicana, una vez dueña del poder, utilizó los métodos que antes había repudiado cuando los aplicaron en contra de ella: la violencia física. (*) Fuente: Historia de Tijuana, edición conmemorativa del centenario de su fundación, capítulo IV, Tomo II, Universidad Autónoma de Baja California, Centro de Investigaciones Históricas UNAM UABC, Tijuana, Baja California, 1989. |
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