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Historia
Por Antonio Padilla Corona Una de las principales acciones gubernamentales
promovidas por el general Plutarco Elías Calles como presidente
de México en el período 1924-1928, fue la de apoyar proyectos
de irrigación en el país, pues consideraba que en la medida
en que se produjeran alimentos provenientes del cultivo del campo mexicano,
nos independizáramos económicamente del extranjero, además
de que con el autoabasto alimenticio se colonizarían aquellas
áreas de la república hasta entonces despobladas, como
acontecía principalmente en la frontera norte.
Tijuana, en 1928 -tiempo en que oficialmente
se le denominaba “ciudad Zaragoza” contaba con 8,000 habitantes,
y debido, por un lado, a su cercanía con el estado de California,
uno de los mas ricos y prósperos de la Unión Americana,
y, por el otro, a su desafortunada desvinculación con el centro
del país, día con día aumentaba su dependencia
del vecino del norte, principalmente a través del turismo y sufría
“las contingencias aleatorias que dicha actividad muy a menudo
provocaba”.
Cañón de García, visto de norte a sur antes de la construcción de la cortina de concreto. Además, aunque esto no se dijo, también influyó el deseo de beneficiar a sus socios y amigos inversionistas norteamericanos, al proporcionarles el preciado líquido justo en el sitio donde se requería, es decir, en el lujoso y famoso casino e hipódromo de Agua Caliente. Recordemos que en 1926 el general Rodríguez compró a Alejandro Argüello una fracción del rancho de Tía Juana que incluía los manantiales de Agua Caliente. Este lugar gozaba de fama internacional como atractivo turístico desde fines del siglo pasado. El nuevo propietario, junto con sus socios capitalistas, obtuvo permiso federal para explotar el balneario y para tal fin constituyó la Compañía Mexicana de Agua Caliente el día 4 de julio de 1927.
Esquema que muestra la falla geológica en el cañon de García. A mediados del año siguiente se hizo realidad el casino y centro turístico, que por más de un lustro proporcionó fuertes utilidades a sus propietarios. En 1929 se agregó el hipódromo en un terreno contiguo a la propiedad del general Rodríguez. Hacemos hincapié en el hipódromo porque fue justamente en este sitio donde se suministró el agua de la presa en un principio y sólo algunos años después fue posible su conducción hasta la población de Tijuana, como originalmente se había previsto.
Arco de concreto. El proyecto de la presa Abelardo L. Rodríguez, elaborado en 1927, comprendió un análisis geológico pormenorizado del valle de Tijuana y estudios socioeconómicos muy completos, en los que se incluían costos de cultivos de avena, trigo, forrajes, garbanzo, papa, etcétera; rendimientos de cosechas, precios por tonelada y utilidades por hectárea, tomando en consideración, para ello, 2,230 hectáreas fértiles que se pretendía obtener con el sistema de riego artificial propuesto. Otros elementos tomados en cuenta en el proyecto fueron los medios de transporte para movilizar el producto agrícola obtenido de la región, así como la factibilidad de llevarlo a los mercados nacionales y extranjeros para su rápida comercialización.
Contrafuerte, arco y terreno. A continuación mencionaremos los aspectos más importantes de la construcción de la presa Rodríguez, que nos permitirán valorar su magnitud y trascendencia, tanto para la época en que se fabricó, como en la actualidad.
Construcción de contrafuertes y losas de concreto. La elección del sitio Ya establecida la necesidad de aprovechar los escurrimientos pluviales de la región y, por lo tanto, de la construcción de la presa para tal fin, el paso siguiente era definir su localización idónea. Para ello se consideraron múltiples factores, entre los cuales sobresalen ¿cómo captar más agua? y ¿cómo aprovechar al máximo la superficie de cultivo? Así, entre más cercana se construyera la presa a la población de Tijuana, se podrían almacenar mayor número de escurrimientos pluviales; sin embargo, se reduciría cada vez más el área de cultivo beneficiada con el riego del agua proveniente de la presa. Por tal motivo había que decidirse por un lugar que al mismo tiempo de permitir una mayor capacidad de captación de las aguas derramadas en los cerros de alrededor, hiciera posible suministrar dicha agua a un mayor número de hectáreas susceptibles de cultivo.
Detalle de los contrafuertes. Arriba, a la derecha, las oficinas de la compañía constructora.
Construcción de los contrafuertes, Al fondo, el vaso de almacenamiento vacío. Al respecto, en el año de 1927 se hicieron levantamientos topográficos en los estrechamientos que se conocen con los nombres de Cancio superior y Cancio inferior; valle de las Palmas y en el cañón de García, poco antes de su unión con el arroyo proveniente de Matanuco. En estos trabajos técnicos participaron la Secretaría de Agricultura y Fomento y la empresa norteamericana J. G. White Engineering, empleada por el gobierno del distrito norte de la Baja California, cuya dirección estaba a cargo del ingeniero Charles P. Williams. Para la construcción de la presa se eligió el estrechamiento denominado cañón de García, situado a poco menos de 20 kilómetros al sureste de Tijuana. Este sitio, además de cumplir con los requerimientos antes citados, se encuentra próximo al camino a Mexicali y, aún más importante, a la línea de ferrocarril San Diego-Arizona, subsidiaria del ferrocarril Sudpacífico.
Detalle de las cimbras de concreto de los contrafuertes, vistos desde el norte.
El vertedor de demasías visto desde la oficina administrativa. (*) Fuente: Historia de Tijuana, edición conmemorativa del centenario de su fundación, capítulo IX, Tomo II, Universidad Autónoma de Baja California, Centro de Investigaciones Históricas UNAM UABC, Tijuana, Baja California, 1989. |
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