Historia

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Por Antonio Padilla Corona
Antecedentes

     En este capítulo haremos una descripción general del desarrollo urbano de Tijuana desde una perspectiva histórica, abarcando el lapso comprendido entre los años 1950 y 1984, diferenciando entre lo que había sido desarrollo urbano espontáneo y desarrollo urbano planificado, dando énfasis a los ordenamientos gubernamentales y disposiciones jurídicas que lo han normado.
     Como antecedentes para entrar en materia, debemos considerar que el fundo legal de la ciudad se creó por decreto del 26 de abril de 1940, firmado por el Presidente Lázaro Cárdenas, destinando una porción de 836 hectáreas del rancho de Tijuana para permitir el crecimiento de la población y dotarla de servicios públicos.
     La población estaba asentada básicamente sobre la meseta en donde en la actualidad se encuentra la denominada Zona Central de la ciudad. Los cerros que rodean al poblado en su parte oeste, suroeste y sur, se encontraban escasamente habitados.

     Las zonas y colonias que había en la ciudad a fines de los cuarenta eran: la Zona Central, la Zona Este y las colonias Castillo, Alemán, Altamira, Independencia, originalmente llamada Calles, Marrón, Revolución, América, Cacho-Escobedo, en la actualidad denominada Madero, Libertad, Cuauhtémoc y la Zona Norte.

     Como se sabe, esta última es una superficie comprendida entre la calle Primera y la Línea Internacional, en la parte poniente en donde cruza el río el límite fronterizo. Anteriormente esta zona se usaba para cultivo de hortalizas aprovechando la excelente fertilidad de su suelo, cambiando el uso agrícola, al de zona habitacional cuando el presidente Manuel Ávila Camacho en 1946 dictó las medidas necesarias para distribuir en lotes urbanos las superficies comprendidas en el fundo legal que no estuvieran lotificadas. Como consecuencia de ello, se prolongó desde la calle Primera hasta la Línea Divisoria Internacional, el trazo de las calles de la Zona Central que corren de sur a norte.

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Plano de Tijuana a principios de los años cincuentas.

     Al oriente de la ciudad estaba deshabitada la zona del Río, con una superficie de aproximadamente
160 hectáreas de la cual una buena parte eran terrenos federales.


Década 1950-1960

     En la década de los cincuenta se advierte en Tijuana el inicio de los problemas urbanos que se agravarán en el futuro, con el crecimiento desmedido de sus colonias y fraccionamientos. Ello fue causado principalmente por las fuertes corrientes migratorias provenientes del interior del país y provocadas por la oferta de empleo que existía en el estado de California, Estados Unidos. A esas corrientes hay que agregar la de los trabajadores que regresaban de Estados Unidos o eran deportados por carecer de documentos, originándose así una gran demanda habitacional.
     El Censo General de Población correspondiente al año de 1950 nos indica que Tijuana contaba con 59,952 habitantes, es decir, casi cuatro veces más que la cantidad que tenía en el año de 1940. En el contexto del Territorio Norte de la Baja California, esa cantidad representaba el 26% del total de habitantes.

Vialidades

     Las principales vías de circulación en la ciudad eran la avenida Revolución en la Zona Central continuada por el bulevard Agua Caliente. Otra era la que conectaba la puerta internacional fronteriza con el centro de la población, cruzando el río Tijuana por el Puente México y que era muy utilizada por el turismo americano. Esta misma vialidad comunicaba a la colonia Libertad con el resto de la población.
Existían otras vías secundarias localizadas sobre el cauce seco del río muy utilizadas por los visitantes los fines de semana pero que se volvían intransitables en épocas de lluvias.

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Zona de la Mesa

     Esa área en el siglo pasado fue aprovechada para el pastoreo del ganado perteneciente a las familias Argüello y Bandini. Posteriormente se inició el cultivo de cereales, hortalizas, vides y frutales, con escasos resultados debido a la irregularidad de las lluvias. Por tal motivo se emprendió en marzo de 1928 la construcción de la Presa Rodríguez. Terminada ésta en 1936, por el Presidente Lázaro Cárdenas, se repartieron las tierras en forma de parcelas, éstas fueron 219, distribuidas a igual número de familias, con las cuales se empezó a poblar La Mesa.
     Una prolongada sequía en los inicios de la década de los cincuentas, obligó a los poseedores de las parcelas a dejar de cultivar, optando por venderlas en forma de fraccionamientos independientes.
Esto trajo corno consecuencia que entre un fraccionamiento y otro no hubiera continuidad de calles ni manzanas. Cada fraccionamiento estaba aislado de los demás y su única conexión con el resto de la población era a través de la carretera Tijuana-Mexicali, en el tramo que actualmente corresponde al bulevard Díaz Ordaz. Así, la ciudad inició su crecimiento hacia el oriente, en sentido longitudinal a la referida carretera.
     Los primeros fraccionamientos autorizados por el gobierno del estado en esta zona, a partir de 1955, fueron: el “Alcalá”, al señor Aureliano Alcalá; el “Prado“, a Agustín Silveyra; el “Alicia Carrillo“, a Alicia Carrillo; el “Dimestein“, a Ricardo G. Peñalva; el ”Juárez”, a José Luis Juárez; el “López”, a Miguel López; el “Leos Montoya”, a Manuel Leos Montoya; y el “Reynoso”, a Sotero Reynoso.

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El hipódromo y a la izquierda el inicio de la zona de la Mesa. 1950

     A fines de esta década, también se formaron los siguientes fraccionamientos: “Jardines de San Carlos”, de Carlos López; la colonia “Baja California“, de Rosalío Vargas Guillén; “Lomas Conjunto Residencial”, del Banco Internacional Inmobiliario: el “Ceceña”, de José Ceceña Sotomayor; el “Villa”, de Antonio Blanco S. y Eduardo Yagüez Jarquez; el ”Jalisco”, de Porfirio Medina; los “Pinos de Agüero”, de Encarnación Agüero González; el “Luna Park”, de Juan Rodríguez Íñiguez; las “Huertas, primera sección”, de Antonio González Leyva; las “Huertas, tercera sección” de Felipe Zárate Zúñiga; el “García”, de Francisca Valdera de García; el “Saldaña”, de José Saldaña Arteaga; las “Lilas”, de Jesús E. Meza Murillo y Jesús Meza Jr.; el “Moreno, primera sección”, de Juan Manuel Moreno y finalmente el ”Santa Fe“, de Hilarión Martínez.

Asentamientos en la zona del Río Tijuana

     Simultáneamente a ese crecimiento de la zona de La Mesa -que fue autorizado por la Secretaría de Agricultura y Fomento y el gobierno de la entidad- se asentaron en forma irregular en el lecho del río Tijuana, cientos de personas que levantaron sus viviendas sin autorización ni control alguno, exponiéndose a un desastre en el caso de aumento de los volúmenes de agua del río.
     Al respecto el ingeniero Rubén Amaya González, residente del Gobierno del Estado en 1955, comenta este problema.

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Lecho del Río Tijuana. 1954

    En 1924 se constituyó en esta ciudad la Agencia General de Agricultura y Fomento, concediéndose permisos anuales de ocupación del suelo con uso exclusivamente agrícola.
    En el lapso comprendido entre 1924 y 1945, eran pocas las casas que se asentaron en esta zona sin provocar problema, alguno. No fue hasta después de terminar el Puente México, cuando hubo un asentamiento fuerte, precisamente adyacente al Puente con gente que supuestamente intervino en su construcción, constituyéndose la colonia que se denominó México. Se instaló energía eléctrica e incluso hubo intento de nomenclatura de calles.
    El primer intento de desalojar dicha ocupación se dio en 1947, cuando un servidor, siendo ingeniero de la ciudad, planteó al entonces delegado de gobierno, Salvador Sierra Vera el problema del paracaidismo en el río y la urgente necesidad de desplazar hacia otras áreas de la ciudad las casas ya construidas. Dicho funcionario apoyó y aprobó con toda firmeza el proyecto, trasladándose así 300 casas existentes, a la parte alta de la colonia Libertad. Para evitar la reinstalación de casas en la misma zona, se construyeron los campos deportivos “México” y “Camarena”.
    Para 1954 de nuevo se habían asentado en forma irregular aproximadamente 1,500 personas. El gobierno de Braulio Maldonado ordenó se buscara un sitio donde alojar a estos residentes, para ello se elaboró un censo que resultó ser de gran utilidad, puesto que quedaron la mayor parte de las casas del río debidamente inventariadas.
    Después de varios meses en la búsqueda de un terreno con las características que se requerían para el caso, se encontró el que ahora ocupa la colonia del Río. Dicho terreno fue donado por el entonces propietario señor Tomás Aquino, iniciándose el traslado de casas el 19 de febrero de 1955 y terminándose el 30 de junio del mismo año.

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Bajos del puente México. 1949


(*) Fuente: Historia de Tijuana, edición conmemorativa del centenario de su fundación, capítulo XXII, Tomo I, Universidad Autónoma de Baja California, Centro de Investigaciones Históricas UNAM UABC, Tijuana, Baja California, 1989.

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